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50 AÑOS



En este 2026 -cumple 50 años- el prestigiado INACIPE, así conocido en el amplio quehacer del Derecho penal en México. Su relevancia no es solo en nuestro país, su influencia académica va más allá de nuestras fronteras. Puedo afirmarlo sin temor a equivocación: cualquier abogado penalista de habla hispana, mexicano o de otro país, lo tiene como referente, para cursar una especialidad, maestría o doctorado.

 

Por disposiciones internas, el INACIPE, ha tenido diversas denominaciones administrativas. Para no extraviarnos, lo referiré en forma concreta: fue el brazo académico de la entonces PGR, y lo es -hoy- de la fiscalía general de la República. En este -su 50 aniversario-, su actuar, lo sustenta el artículo 17 de la Ley de la citada fiscalía. Al ingresar a su página, es posible leer: “Bienvenidos al Instituto Nacional de Ciencias Penales, líder en la investigación, docencia y promoción de la justicia penal en México”.

 

 Una vez que tuve el honor de ingresar a la entonces PGR, como agente del Ministerio Público Federal, en diversas ocasiones, debí acudir a escuchar ponencias, participar en alguna actualización, etcétera. Motu proprio, pedí la anuencia de mi director, para participar en un curso que, por la carga de trabajo, en forma lamentable, no concluí. Por su plan de estudios, no cursé ahí la maestría. Mi actividad profesional, solo me permitía ir, al entonces Distrito Federal, una vez a la semana (en sábado). Debí buscar otra opción, para obtener el grado.

 

En la entonces PGR, tuve tres periodos de trabajo. La conclusión del segundo, la narré -así- en mi libro Por la puerta de enfrente. Relatos de un agente del Ministerio Público:

 

‘Al salir del edificio… …coincidí con Samuel Hernández de Alba, de trayectoria en la PGR. Atento me saludó y me preguntó por el trabajo; al comentarle de la renuncia se sorprendió, “…no se vale, tú eres gente valiosa… …qué vas a hacer”, …generoso pidió mi currículum y un ejemplar de mi libro Interpretación a la teoría del delito. “Si sé de alguna oportunidad, te aviso”, me dijo.

 

’Días después, Samuel me sugirió ir al Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE)… …eso despertó en mí una gran alegría e ilusión. No desconocía la docencia, que practiqué en Tula y en Actopan, con jóvenes de licenciatura… …15 días después de la renuncia a la SIEDO, comencé a dar clases, en la especialidad de función ministerial (los que van camino a la PGR), para ser agentes del Ministerio Público Federal.’ Hoy, algunos de ellos, tiene funciones relevantes en la fiscalía general de la República. Además de otros exalumnos -de maestría- también admirables.

 

Así, desde 2009 comencé la función -como docente-, en tan prestigiado instituto. Al emigrar de la Ciudad de México, me alejé de esa actividad, que no del instituto, en donde conocí a destacados mentores e investigadores, que me distinguen con su aprecio que correspondo.

 

En la actividad académica, el 9 de julio del 2014 y de mi autoría, presenté -en el INACIPE-, la Proyección visual del Código Nacional de Procedimientos Penales, que, en un solo plano, permite ubicar las fases y etapas del procedimiento penal, con el fundamento en ese normativo. Además, escribí cinco libros (uno, en coautoría, con mi hijo mayor). De esas obras, la que intitulé La secuencia del procedimiento penal en el Código Nacional (de grandes satisfacciones personales y profesionales), tuvo tres ediciones, que agotaron la venta de sus tres mil ejemplares. La tercera de dichas publicaciones, bajo el sello editorial del Instituto Nacional de Ciencias Penales.


Cuando tuve el alto honor de estar al frente de la institución del Ministerio Público, en Baja California Sur, llegué con la inercia de ser profesor en el INACIPE y, ante la necesidad de comprensión de mis excompañeros, les di clases de lunes a viernes, de 8 a 9 de la mañana en La Paz y, los sábados, de 9 a 14 horas, en Los Cabos. Durante el tiempo que duró mi estancia en tan querida tierra, docentes del citado Instituto, impartieron una maestría.

 

De sus exdirectivos, destaco al doctor Gerardo Laveaga, quien fue director de ese instituto en dos periodos, de cuatro años cada uno. Por un evento en la Facultad de Derecho de la Universidad la Salle, en la que fue director, tuve la satisfacción de conocer al doctor Jorge Nader Kuri, quien hoy está al frente de la institución festejada, con la tarea de continuar su lustre.

 

De mi función como profesor, destaco -por lo que representa- la libertad de cátedra en ese instituto. Por eso pude y puedo afirmar, que -hoy -, lejos estamos de consolidar el sistema penal acusatorio. Desde 1993, que pretendieron implementarlo, por primera vez en México, ha tropezado, según lo expongo en tres vertientes que aprendí en el propio INACIPE, y son: los antecedentes históricos de los sistemas de justicia penal, la teoría del delito y la evolución legislativa en México; de la mano, de mi actuar, en las instituciones de procuración de justicia.

 

Mi preocupación, por el proyecto de reforma al Código Nacional de Procedimientos Penales, en la Cámara de Senadores, desvaneció -en mucho- al enterarme, que, por el INACIPE, participará el doctor Alberto Nava Garcés. Tranquilidad por sus años de estudios en el propio instituto. Modificar -ese normativo- demanda la intervención de verdaderos expertos, como el referido.

 

En México, ya no hay lugar para ocurrencias. No, en materias, penal y procesal penal. Menos ahora que, tan insigne instituto, celebra sus 50 años. Qué aberración: por un lado, destilar conocimientos en tanto tiempo y, por el otro, alabar ‘ingeniosidades’ a modo…, en minutos.

 

La historia nos enseña que, el esplendor de los griegos, en la creación del sistema penal acusatorio, se debió a dos cosas: “…el respeto a la democracia y su profundo culto a las leyes…”; y, los tropiezos -en la secuencia procesal penal- acontecieron en el iluminismo francés, por la creación del sistema mixto, que dividieron en… “investigaciones secretas y escritas”, por un lado y, “el juicio…, oral, público y contradictorio”, por el otro. Empero, ¿contradictorio de qué?, si todo estaba hecho por una autoridad investigadora servil. Cuidado, a la hora de las imitaciones.

 

Con agradecimiento, por ser parte de…, y, aún desde mi modesta posición, me uno a los festejos por los 50 años del INACIPE. Que siga la gloria penal para México, por su prestigiado instituto.






 
 
 

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Rodríguez Puebla esq. Francisco I. Madero (altos), Colonia Centro

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