ALUMNOS AL VAPOR

Mi artículo anterior, que intitulé Abogados exprés -por la publicidad que apareció en Facebook para estudiar la licenciatura en Derecho en siete meses -, generó inquietud y preocupación… …justificables, por lo que eso representa; y, recibí diversos comentarios.
El maestro Everardo Moreno Cruz, con quien tuve el privilegio de colaborar, en tanto fue subprocurador de la República (1998 – 1999); y, además, tiene más de 45 años, como catedrático en nuestra Facultad de Derecho de la UNAM…, dijo al despedir nuestra conversación, “…me deja usted preocupado”. Mi ex compañero de maestría y reconocido Juez de ejecución, el maestro Quiroz, precisó: “los cursos básicos, para agentes de Seguridad Pública son de seis meses y, para los de investigación, de un año…”. Además, la apreciada maestra Quiroz Velázquez, me hizo una acotación al respecto: “…sin olvidar que ya ofrecen estudiar -la preparatoria- en tres meses”.
A la par de los comentarios de quienes -gentiles- distrajeron unos minutos de su tiempo, para leer el artículo, publicaron los resultados de la prueba PISA 2025, que, según la página de la Secretaría de Educación Pública, es denominada así, por sus siglas en inglés, y, en su traducción al español, está identificada como: “Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes.”; y, es “…un estudio comparativo de evaluación de los resultados de los sistemas educativos, coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para evaluar las habilidades y conocimientos de los estudiantes de 15 años en Matemáticas, Lectura y Ciencias”.
Los resultados de la prueba PISA 2025, fueron de gran impacto social. El 08 de septiembre, del año en curso, publicó El Economista: “…México profundizó su rezago educativo…, …ubicándose en el puesto 64 de un total de 91 países evaluados. El desempeño nacional se mantuvo por debajo de los estándares internacionales…, registrando 388 puntos en matemáticas (siete menos que en 2022), 408 en lectura y 414 en ciencias. Esto representa una brecha de aprendizaje de entre 2.5 y 3.7 años…”.
Agregó ese medio de comunicación: “En cuanto al nivel de competencia, solo tres de cada 10 estudiantes mexicanos (30%) alcanzaron el umbral básico (Nivel 2) en matemáticas, muy lejos del 65% observado en la OCDE. En ciencias y lectura, el porcentaje que alcanzó dicho nivel fue del 50%, mientras que prácticamente ningún alumno mexicano logró posicionarse en los niveles de excelencia (5 o 6), y un alarmante 41.8% quedó clasificado con bajo rendimiento en las tres áreas. Adicionalmente, en la nueva evaluación de resolución de problemas computacionales, México obtuvo 453 puntos, quedando por debajo de los 500 puntos del promedio internacional.”

Fuente: El Economista, con base en PISA 2025.
Ahora bien, si la referida prueba PISA, se aplica a alumnos de 15 años, refiere -a los que concluyeron la secundaria-. Luego, si con esos resultados alarmantes, aparece la posibilidad de estudiar la preparatoria en tres meses, como citó la maestra Quiroz Velázquez, y, después, siete meses para estudiar la licenciatura en Derecho (según lo ofreció la publicidad en Facebook…) ¿podríamos tener un profesionista de 17 años? ¡Asombroso! ¿Podríamos afirmarlo así…, en la realidad?
Solo falta que, en vez de modificar sus programas y asumir lo equívoco de ellos, recomienden a la OCDE…, …mejor ‘medir’ los tiempos de conclusión de los estudios, para que -México esté entre los primeros lugares- y no < a solo 27 del último >, en el plano internacional. Porque, parece que, para todo hay una salida; sin que, esto, implique una falta de respeto, antes bien, una muy necesaria llamada de atención. Nuestro país no debe seguir caminando por ese sendero.
Y, en tanto los resultados de la prueba PISA 2025 impactaban…, …en forma bochornosa aparecieron imágenes del secretario de Educación Pública, del Gobierno federal, a quien, ‘con pena ajena’, vi caminar muy presto a farmear aura (“actividad de jóvenes, que se reúnen para competir mediante poses, miradas y movimientos…” [explicación en línea]), en forma ridícula y no acorde a la categoría que corresponde a esa jerarquía en la administración pública. Qué lamentable.
Para tales escenas, debió distraerse en pensarlas o escuchar al torpe que se las sugirió; dedicarle tiempo a la organización de tan bochornoso espectáculo y ordenar su publicación. Lo anterior, en vez de optimizar sus actividades y buscar -que México- tenga otra imagen internacional en educación; y que, al final de su paso por esa muy relevante dependencia, entregue los mejores resultados.
Y recordé al maestro Everardo Moreno Cruz; quien, contrario a esos desfiguros, citaba a las 6 de la mañana, en el hangar de la PGR, el día que salía a alguna gira a las delegaciones a su cargo y, al regreso…, …por ahí de las 10 de la noche, acudía a la oficina para desahogar algún pendiente; los resultados que pedía en las famosas 72 horas; los proyectos de expresión de agravios, en el asunto, en el que, la resolución del señor Juez, no favorecía las pretensiones del Ministerio Público, aunque faltara un mes -o más- para la audiencia correspondiente; el aparecer, a cualquier hora de la noche, en áreas de ‘detenidos’ -o- en puntos de revisión carreteros y… …las salidas… …muy temprano (en promedio), a las 2 de la mañana y regresar, en punto de las 9, entre otras muchas cosas. Por todo eso, al concluir esa función pública, entregó las diez delegaciones a su cargo, sin rezago alguno. Lo anterior también lo narré en mi libro Por la puerta de enfrente. Relatos de un agente del Ministerio Público.
Y lo que proyectó el maestro. Con esa ‘escuela’ asumí la responsabilidad, y, cuando estuve al frente de la institución del Ministerio Público en Baja California Sur, entregué la procuraduría, con pies y cabeza; que no tenía a mi llegada y, hoy, parece, verse con un orden del que carecía.
Sin discusión -en el proceder- de un secretario de Estado y un subprocurador de la República, las diferencias son por vocación, formación y compromiso profesional. Los escenarios cambian, los atributos no. Ante los pleitos de todos los días, entre integrantes de los partidos políticos (que ya cansan), los resultados, como el de la prueba PISA 2025, evidencian hechos y destruyen discursos.
El evidente retroceso les impide ver, que, la educación borra el estatus social. Como estudiante y profesor -pude ver a alumnos de origen modesto- con calificaciones sobresalientes. El atraso no es imputable a los tiempos, como pretenden justificarlo. De ser así, el fracaso sería mundial. Los resultados ya no son imaginables; son reales (estamos en el lugar 64); véanlos, sin justificación… …porque, como reza el viejo adagio latino: “contra los hechos, no caben los argumentos”.
No podemos cerrar los ojos, o voltear para otro lado; taparnos los oídos, o disimular. Es tiempo de dejar los títulos exprés y los alumnos al vapor.
Felices festejos patrios.
¡VIVA MÉXICO!






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