DOS FUTUROS
- Palemón Alamilla

- hace 10 minutos
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Recibí, con agrado, un mensaje vía WhatsApp que -gentil- me envió el doctor Alberto Nava Garcés, eminente penalista, investigador y catedrático del Instituto Nacional de Ciencias Penales, entre otros destacados logros académicos y profesionales, en el que escribió:
“Comparto el ejemplar electrónico de un libro en el que tuve la oportunidad de participar. Con un abrazo afectuoso.” Y, la obra intitulada: Lecciones de Derecho informático, con los créditos editoriales de la FIADI Federación Iberoamericana de Asociaciones de Derecho e Informática, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y del Poder Judicial -de esa ciudad- bonaerense; además de la editorial que lo publicó.
Agradecí el envío y, en breve, leí los datos de la obra, y el índice, que, me impresionó por los temas -muy de actualidad y, pareciera, distantes de nuestra realidad-. Por ello, surgieron dos grandes preocupaciones, como abogado y como ciudadano; la primera, por el nivel de preparación y, la segunda, por los distractores electorales y, el consecuente, atraso nacional.
Los prologuistas (entre otras cosas), pusieron de relieve el Derecho informático… “…la moderna disciplina que se ha propuesto abordar el conocimiento del fenómeno de este impacto en la sociedad…”, y, por ello, la creación de la carrera de especialización en Derecho informático… “…para la formación de profesionales del derecho…”, a fin de “…responder a los nuevos requerimientos del Estado, las empresas y los ciudadanos.
Al primer tema de la obra, lo denominó su autor, Ramón Gerónimo Brenna, Justicia digital y máquinas inteligentes: sociedad y justicia líquida, en el que refirió a las cuatro revoluciones industriales, en la historia de la humanidad, tratándose de las siguientes:
La primera, en Inglaterra, que aconteció a finales del siglo XVIII y principios del XIX, …de la máquina de vapor, la industria textil y el ferrocarril.
La segunda, a finales del siglo XIX y principios del XX, …de la electricidad, el motor de combustión interna y la producción en masa.
La tercera (conocida como la revolución digital), comenzó a mediados del siglo XX, con la aparición de las computadoras, el internet, y de las tecnologías de la información y la comunicación.
La cuarta, “nos encontramos en su umbral”, dice el citado autor, “…caracterizada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas.”
De la última, dijo… “…promete cambios más profundos aún, con el desarrollo de la inteligencia artificial, del internet de las cosas… …de la robótica avanzada y la biotecnología.” Expuso que -en 1940-, al referir a las máquinas inteligentes…, …era una mera especulación. Hoy… …son una realidad, y, por ello, me pregunté, ¿estamos a la altura de esos avances?
A partir de la página 555, el muy apreciado doctor Nava Garcés, abordó el tema: Derecho penal y procesal informáticos, con el subtema: Los delitos informáticos hoy. Un recorrido por la visión mexicana para un problema global, en el que ilustró el panorama, que comenzó en los años ‘setenta’ del siglo pasado, cuando las computadoras fueron llevadas al ámbito personal, hasta que aparecieron los indicios, que expusieron -al Derecho- con su respuesta tardía…, “…ante los pasos agigantados que daba la tecnología.”
Tan respetado autor, puntualizó los distintos momentos acontecidos, en más de cincuenta años, hasta el estatus actual. Estableció que, los delitos informáticos, son una subespecie de delitos electrónicos… “…que tiene como denominador común el uso de la computadora”, y estableció -con sapiencia- las dificultades jurídico – procedimentales, para su acreditación.
Lecciones de Derecho informático, es lectura obligatoria para todos los abogados, por la aplicación de la informática, a todas las ramas del Derecho. De no ser así…, …como cuando alguien dijo: “el sistema penal acusatorio, lo entenderemos < En México >, cuando egresen de las universidades, los estudiantes formados bajo esas enseñanzas”; sin reflexionar, en que, si bien -sus profesores- están al día, con el Código Nacional de Procedimientos Penales; empero, por sus actuaciones en diversas diligencias y el olvido de otras (que están en ese normativo), lo que hoy tenemos, dista de ser -en sí- la práctica de esa sistemática.
Insisto, por el atraso de unos y los distractores de otros, avizoro dos futuros. El primero, con las preguntas obligadas: a los directivos de las más de 2600 instituciones (de las que egresan abogados en México), ¿están listos para la enseñanza del Derecho Penal y procesal, informáticos?; a, las fiscalías, ¿tienen ya la capacitación para la investigación?; a los jueces… ¿pueden -ya- impartir justicia por esos delitos?, más allá de cómo llegaron a ese nivel.
El segundo, con las interrogantes a legisladores, en particular y, a la clase política, en general, por… el marco legal y las instituciones …que deben dar respuesta; porque, para decirlo con claridad (con alguna salvedad), pareciera que, en su horizonte, solo está el 2027. Comen precampaña, y pasan -el trago- con agüita electoral y, de postre, helado de beso de ángel y el sueño de la elección. Si su cuerpo está en sus quehaceres, su mente anda en otro lugar.
Así, el futuro del Derecho informático va, por un lado, y, los quehaceres de quienes debieran hacerlo posible en nuestro país, por otro. Ah, y ni bien concluirán las elecciones del 27, y, de lleno, a las del 30. Total, si “el cielo puede esperar” …el pueblo ´sabio´ también. El sistema penal acusatorio ya tropezó -dos veces- en México, y, esos impactos (dicen con falta de responsabilidad), no le duelen a la sociedad. Además de que, nos rezagamos en el escenario internacional < que no ven >, por su costosa (en diversos rubros) actividad preelectoral.





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